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jueves, 21 de junio de 2012

CABALLEROS MILONGUEROS


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)


por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


Más información sobre el CURSO DE TANGO DEFINITIVO

Los verdaderos milongueros de tango argentino son caballeros.

¿Qué significa «caballeros»? Significa que un milonguero trata a la mujer con máximo respeto y máxima cortesía.

Por ejemplo, los viejos milongueros y sus jóvenes imitadores suelen acompañar a la mujer con la cual bailaron hasta su mesa. Incluso suelen acomodarles la silla cuando ellas se sientan.

También se ha visto a milongueros que ofrecen su pañuelo a la mujer con la cual bailan, si perciben que ella transpira.

Ser milonguero de Buenos Aires es mucho más que saber bailar con fluidez el tango folclórico. A la par, es saber tratar a la mujer —conocida o desconocida, nacional o turista de paso— como a una dama, con cortesía extrema.

Letras de tango de Buenos Aires. Done y recíbalo de regalo.


Sobre todo los milongueros porteños, hemos de dar el ejemplo.

De todo el mundo vienen gentes a ver con sus propios ojos a los milongueros oriundos de la Capital Mundial del Tango.

La caballerosidad, entonces, es un deber para los hombres del verdadero tango argentino. Antes de aprender a ser un auténtico bailarín de tango, hay que aprender a ser un auténtico caballero del tango.


Sobre todo los milongueros porteños, hemos de dar el ejemplo.

De todo el mundo vienen gentes a ver con sus propios ojos a los milongueros oriundos de la Capital Mundial del Tango.

La caballerosidad, entonces, es un deber para los hombres del verdadero tango argentino. Antes de aprender a ser un auténtico bailarín de tango, hay que aprender a ser un auténtico caballero del tango.


Más información sobre el CURSO DE TANGO DEFINITIVO


© Claudio Madaires (CAGB). De su libro TANGO ARGENTINO: CURSO DEFINITIVO

lunes, 21 de mayo de 2012

LAS ORQUESTAS DE TANGO EN LA DÉCADA DE ORO


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)


por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com



Con el éxito creciente del tango argentino desde la primera década del siglo XX, fueron surgiendo orquestas cada vez de mayor envergadura, hasta alcanzar el clímax en los años 40. Los registros fonográficos antiguos son abundantes. Antes de 1910, la “Banda Municipal de la Ciudad De Buenos Aires” registraba tangos clásicos como “Gran Hotel Victoria” y “El irresistible”; y también otros típicos de la vena humorística porteña de aquellos tiempos, como “Mordele la cola al chancho” y “Que hubo de haber habido”. Un fenómeno de origen folclórico como el del tango era asunto institucional argentino hace ya 100 años. Desde los organitos callejeros, desde las guitarras gauchescas, desde las bandas, rondallas y grandes orquestas, desde los gramófonos y fonógrafos, el tango penetraba continuamente en el sentir de los argentinos, de la infancia a la muerte; en las milongas al aire libre de las clases humildes y en los grandes salones de la oligarquía. Imposible saber qué sería de los porteños sin el tango. Opino que hasta Buenos aires arquitectónica sería muy otra. Gracias al tango, Buenos Aires adquirió una estética propia, indisoluble de su música popular por excelencia.



Las orquestas de tango, ya en la década de 1920, eran cosa seria. La permanente “moda tango” permitió que numerosas agrupaciones orquestales lograran vivir de lo suyo hasta la década de 1950, cuando las músicas comerciales foráneas invadieron territorio cultural argentino y lo conquistaron a hierro y fuego. A los violines típicos de los comienzos, que hacían tango con flautas, clarinetes y guitarras, fueron agregados bandoneones, contrabajos, cellos y pianos hasta casi conformar agrupaciones completas al estilo de las orquestas de música clásica. Roberto Firpo (1884-1969), el famoso coautor de “La Cumparsita”, grabó cerca de 3000 veces; Osvaldo Fresedo (1897-1984), con su elegante y cosmopolita orquesta, desde la década de 1920 contribuyó con más de 1200 registros; Francisco Canaro (1888-1964) superó a todos, legando no se sabe todavía si 4000 o 7000 grabaciones orquestadas. De estas pocas cifras podemos inferir la magnitud del fenómeno del tango en Buenos Aires; fenómeno plasmado en decenas de miles de registros.



Orquesta y tango, hasta hoy día, son objetos culturales íntimamente asociados; como es natural, porque la densidad sonora de una gran orquesta se impone a la humilde guitarra de los comienzos. No muchos oyentes asocian el tango primero a la bordona española, instrumento típico del folclore popular de toda América, dándole la prioridad a la orquesta. Incluso hay quienes sostienen que la orquesta hizo por el tango tanto como la voz de Carlos Gardel. Todos coincidimos, eso sí, en justipreciar la magnitud acústica que el tango adquirió a manos de los directores, arregladores y músicos de las grandes orquestas —Julio De Caro, Aníbal Troilo, Florindo Sassone, Armando Pontier, Pedro Laurenz, Leopoldo Federico, Ángel D’Agostino y Osvaldo Pugliese, para dar algunos ejemplos—. A nadie se le oculta, tampoco, que las orquestas evolucionaron de una necesidad básica imposible de paliar con guitarras: la de bailar en grandes recintos o al aire libre cuando son cientos los bailarines. Y fue, la del 40, la década de Oro del tango argentino, la década de las Grandes Orquestas, justamente cuando fue perentorio suministrar música en mayor volumen y máxima calidad a grandes masas humanas ávidas de bailar.


© Claudio Madaires (CAGB). Artículo publicado en octubre del 2006 en el prestigioso periódico ecuatoriano LA HORA, con la firma CLAUDIO GILARDONI.

viernes, 27 de abril de 2012

EL TANGO BAILADO: LAS MARCAS


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)


por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com

El tango folclórico argentino (o tango D.O.C., con Denominaciön de Origen Cultural, como suelo definirlo) es una danza de pareja enlazada en la cual la mujer debe seguir al hombre continuamente, de principio a fin de cada tango.

El seguimiento continuo de la mujer no está relacionado con «machismo» cultural alguno. La mujer baila de espaldas al movimiento general de los bailarines (en círculo en torno a la pista en sentido antihorario); por tanto, si no siguiera a su pareja a rajatablas, acabaría chocando con los demás en espacios reducidos donde cada metro cuadrado libre es difícil de hallar.

Por ello, porque la mujer ha de seguir al hombre sin ver lo que sucede adelante en la pista, es imprescindible que ambos bailarines sepan una serie de marcas tradicionales que permiten que el hombre indique lo que desea que la mujer realice en cada momento.



Estas marcas son lógicas en extremo, además de sencillas. Quienes las conocen, son capaces de bailar con cualquiera que las sepa. Quienes no las saben, están condenados a bailar con sus parejas y de memoria.

Además, las marcas permiten que los bailarines improvisen figuras nuevas en cualquier momento del baile. Siendo el tango argentino, en esencia, a diferencia de muchas otras danzas folclóricas argentinas —chacarera, escondido, triunfo, gato... y tantas otras— un baile no coreográfico, sino de improvisación libre.



En definitiva, las marcas del tango folclórico argentino son un elemento crucial para entender el baile.

Si alguien —hombre y mujer por igual— pretende bailar auténtico tango argentino D.O.C. de Buenos Aires y no entiende las marcas todavía, es hora de tomar clases con auténticos docentes porteños tradicionalistas.


Más información en CURSO DEFINITIVO DE TANGO ARGENTINO

http://tangoargentinocurso.blogspot.com.ar/



© Claudio Madaires (CAGB)

martes, 28 de febrero de 2012

MILONGAS DE BUENOS AIRES: "VIEJOS MILONGUEROS" Y SUS IMITADORES


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)




MILONGAS DE BUENOS AIRES: "VIEJOS MILONGUEROS" Y SUS IMITADORES

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com

Un hecho desagradable y reiterativo de las milongas de Buenos Aires es el de los bailarines que pretenden dárselas de viejos milongueros, sin tener a sus espaldas más que unos pocos años (o meses) de tango bailado.

Conozco las milongas porteñas en persona desde la década de 1980. La mayor parte de los viejos milongueros de aquellos tiempos se han ido con Gardel. En aquellos tiempos tenían más de 70 años. Los centenarios son algo raros de hallar...



Quedan, por supuesto, muchos buenos viejos milongueros que en esta década del 2010 tienen entre 70 y 80 años.

Pero no todos los longevos de esa franja de edad que concurren a milongas de Buenos Aires son lo que dicen ser.

Hay viejos sin escrúpulos que toman algunas clases básicas de tango; aprovechan que han nacido en Buenos Aires; salen con camisa negra y corbata a venderse a los turistas ingenuos como viejos milongueros de todos los tiempos.


En la foto, con la bailarina profesional hispano-ecuatoriana Mariví Guarderas



Hay que estar en guardia contra ellos.

Porque poseen muy escasos conocimientos de tango bailado y acaban enseñando mal y peor que mal a los turistas ansiosos de conocer el auténtico tango de Buenos Aires.

¿Cómo reconocer a los falsos "viejos milongueros"?

Aparte de intentar informarse en el caos infinito de Internet sobre trayectorias reales o imaginarias, hay que concurrir a las milongas tradicionales de Buenos Aires (aquellas que funcionan desde hace no menos de 40 años y que nunca han abandonado la línea recta del tango folclórico) y averiguar preguntando a los viejos milongueros sobre docentes y bailarines de tango con larga y comprobable trayectoria barrial.

Subrayo barrial. Primero, porque en el barrio y no fuera de él está el tango folclórico de Buenos Aires; segundo, porque muchas trayectorias internacionales pesan poco y nada en el auténtico tango folclórico argentino. Cualquiera sale de gira por Europa, Asia o América de la mano de amigos o empresas fenicias, se saca fotos y videos y acaba pesentándose como maestro de maestros de la noche a la manaña.

Por regla general, hay que tener cuidado con los viejos milongueros que prefieren las milongas turísticas a las tradicionales de barrio.

Hay notables e ilustres excepciones, claro.

Yo las conozco.

jueves, 26 de enero de 2012

TANGO DE BUENOS AIRES, ¿DÓNDE ESTÁN LOS BAILARINES PORTEÑOS?



“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico.” “Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900...”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)



TANGO DE BUENOS AIRES, ¿DÓNDE ESTÁN LOS BAILARINES PORTEÑOS?

Es común que mis alumnos, ex-alumnos y otros interesados de todo el mundo que viajan a Buenos Aires me pregunten acerca de milongas, lugares y espectáculos de tango recomendables.

Por mi profesión, debo estar actualizado.

Por supuesto, en todos los casos doy nombres y apellidos de milongas tradicionales —es decir, de tango D.O.C., el folclórico—, de sitios típicos de la ciudad y de espectáculos que estén relacionados con el auténtico Buenos Aires.



Una ex-alumna europea, hará cosa de unos meses, a punto de viajar a la Capital Mundial del Tango, quiso saber acerca de un nuevo espectáculo que había hallado promocionado en Internet.

Voy a llamarlo «Tango Anónimo For Export».

Recuerdo muy bien que el espacio original de «Tango Anónimo For Export» era uno de los clásicos de Buenos Aires. Una empresa extranjera lo compró y lo remodeló según sus intereses. Fui un par de veces a tomar café en el nuevo edificio, inaugurado hace pocos años. «Tango Anónimo For Export» fue un genuino espacio porteño desde fines de siglo XIX (década de 1890 a lo menos).

«Tango Anónimo For Export» actual se vende como espectáculo de auténtico tango argentino de Buenos Aires.

Revisando en Internet, en medio del anonimato al que nos acostumbran las empresas multinacionales en relación a los bailarines que supuestamente representan a Buenos Aires y al tango folclórico de los porteños, hallé los antecedentes de los primeros bailarines del lugar.


Fotos antes de después de mi DIETA 12 X 12. Ver mi nuevio blog
http://dieta12x12.blogspot.com/

Ignorando todo en relación a ambos profesionales, a falta de mayor información en el sitio de «Tango Anónimo For Export», acabé descubriendo en una página de Internet que uno de los bailarines estrella era oriundo de una provincia argentina norteña, tan alejada por orígenes del tango como de Buenos Aires. También descubrí que la pareja femenina estrella de «Tango Anónimo For Export» era oriunda de Europa Central.

Ahí detuve mi pesquisa.

Sólo recomiendo espectáculos de tango D.O.C. en la Capital Mundial del Tango representados por artistas nacidos en Buenos Aires.

Quienes me consultan viajan a la Capital Mundial del Tango a ver bailar porteños en exclusividad.

Nadie viaja a Buenos Aires desde Europa, Asia o América para ver bailar tango de Buenos Aires interpretado en el escenario por bailarines extranjeros.

Debería regir una legislación que impida a las empresas multinacionales «mentir» a los turistas por no aclarar en las páginas de sus espectáculos sobre quienes bailan en el escenario porteño.




© CLAUDIO MADAIRES. Todos los derechos reservados.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS DAMAS DEL TANGO



“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico.” “Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900...”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)



LAS DAMAS DEL TANGO

(Artículo escrito en Ecuador y publicado en el prestigioso periódico LA HORA)

A diferencia de muchas danzas folclóricas ecuatorianas, que forman parte de un ritual de grupo en relación a la Naturaleza, el tango argentino es un baile estrictamente de pareja.

No danzamos tango en busca de las lluvias necesarias para los cultivos o en agradecimiento a los dioses por tal o cual beneficio para la comunidad. Bailamos tango hombre y mujer como fuera del mundo social. Bailamos en un abrazo continuo, en búsqueda de disfrute en intimidad.

Es por ello que la mujer, en el tango, es parte estructural del mismo como individuo único e irrepetible. Sin la mujer individual, la mujer tangible, la mujer con nombre y apellido, la mujer abrazable, no hay tango. La mujer es una dama, con todas las letras, y es tratada como tal.

¿En qué otro ambiente de danza el hombre, al terminar de bailar, acompaña a la mujer hasta su silla? Matrimonios de toda la vida, semana a semana, año tras año, van a bailar tango en Buenos Aires. Uno puede ir a bailar con su propia madre, porque el ambiente del tango es familiar en el más alto grado.

No hay que prestarle atención al mito del tango sexuado, del tango erótico. Existe, por supuesto; es un negocio lucrativo. A mí mismo me ofrecieron muchas veces contratos para que bailara tango apache en Argentina y otros países. Sin embargo, lo mejor es identificar el tango argentino con la familia, con la esposa, la novia, los amigos y los padres.



El tango argentino no nació en los prostíbulos, como escriben y dicen personas sin conocimientos reales sobre el tema (o personas que gana dinero mostrando en los escenarios espectáculos casi de striptease tanguero); surgió de una necesidad insatisfecha de hombres y mujeres normales.

La mujer del tango argentino no es la prostituta; es la mujer novia, la mujer esposa, la mujer madre de familia. Entender esto es fundamental. Una cosa es la propaganda “for export” de ciertos grupos empresariales con pasaporte argentino; otra, el tango real, cotidiano y folclórico.

Desde sus comienzos, el tango fue bailado en casas de familia. Hoy día, el tango es bailado con sobriedad y castidad, por así decirlo. La mujer no muestra más allá de lo que el recato natural permite. Si una mujer, en una verdadera milonga de Buenos Aires, muestra demasiado las piernas o hace figuras eróticas, puede ser expulsada. Porque, en las milongas porteñas, los hombres queremos mujeres respetables, pretendemos ser respetados por las mujeres con las cuales bailamos. El tango argentino es romántico, sensible y respetuoso con las mujeres.

Unos fragmentos de dos tangos típicos, que bailamos casi todas las noches en las milongas de Buenos Aires y en la nuestra de Quito, que funciona desde el 2005. Ustedes juzgarán:


“CADA VEZ QUE ME RECUERDES”

Letra: José María Contursi
Música: Mariano Mores

“…Cada vez que me recuerdes,
la noche amiga me lo dirá,
y donde el cielo y el mar se pierden
cuantas estrellas me alumbrarán...

Cada vez que me recuerdes
tu pensamiento me besará,
y cuando el fin de tu vida llegue,
junto a tu vida me sentirás…”



“SOLAMENTE ELLA”

Letra: Homero Manzi
Música: Lucio Demare

“Ella vino una tarde y era triste,
fantasma de silencio y de canción;
llegaba desde un mundo que no existe,
vacío de esperanza el corazón.

Era nube, sin rumbo ni destino,
tenía la ternura del adiós;
mi paso la siguió por cien caminos,
y un día mi fatiga la alcanzó.”

En definitiva, las mujeres, en el verdadero tango, deben ser damas del tango, ya sea bailando, cantando o, simplemente, disfrutando de una noche de milonga.

Queremos en nuestro tango argentino mujeres a la altura de “Cada vez que me recuerdes” y “Solamente ella”.




© CLAUDIO MADAIRES. Todos los derechos reservados. Artículo publicado en marzo del 2006 en el prestigioso diario "La Hora" de Quito, Ecuador, con la firma "Claudio Gilardoni".

miércoles, 23 de noviembre de 2011

TANGO Y FÚTBOL


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)





TANGO Y FÚTBOL

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


Hay deportes y danzas que van más allá del estricto interés lúdico. Suponiendo lícito el uso de la «teoría de juegos» en cualquier ocasión —en los hechos, no hay área del quehacer humano que no haya sido lanzada como pelota a la cancha de las probabilidades matemáticas—, relacionaré fútbol y tango.

El ajedrez occidental es un juego incordiante, caricatura del original indio chaturanga en el que dos contrincantes (rusos, por lo general) fingen descolorar la materia gris, aunque, en realidad, lo que hacen es usar el reloj de arena hispanoárabe hasta recordar estrategias memorizadas desde la infancia: vence quien recordó antes, no quien razonó antes. En el fútbol y en el tango, en cambio, hay mayor despliegue de libertad y de inteligencia muscular e intelectual. Ambos juegos tienden al infinito creativo.



Como en el ajedrez indio, el azar es parte estructural tanto del tango como del fútbol. El chaturanga exige el uso de dados, simulando las condiciones reales del juego de la guerra. No solo hay que razonar en el chaturanga, sino hacerlo en medio de continuas situaciones inesperadas. De nada sirve memorizar aperturas e ingeniosas trampas durante el juego medio, como sucede en la versión macdonalizada del ajedrez. Por el mismo devenir cambiante de las circunstancias, es imposible ejecutar dos partidos de fútbol o dos tangos de manera idéntica (al menos, es poco recomendable). Cada baile de fútbol es único e irrepetible; cada partido de tango (si es jugado al estilo argentino) es único e irrepetible.

La Asociación de Fútbol Argentino fue fundada en 1891. Sabemos que el tango se bailaba en las casas de familia de aquellos tiempos. Ya era folclore, y, al igual que el fútbol, representaba un aspecto decisivo del sentir popular de los argentinos. Tango y fútbol, universos lúdicos de entrelazada existencia paralela.

Hay numerosas grabaciones de tangos que prueban la íntima relación carnal entre la danza y el gran deporte popular de los argentinos. Los dedicados a Boca Juniors, por ejemplo, comenzaron a grabarse en la década de 1910 —que sea desde la infancia hincha del Gran Equipo es mera casualidad, por supuesto—: «Boca Juniors Club» (1916), «Tarasca solo» (1928), «Azul y oro» (1946), «Once y Uno» (1952) y «Boca Juniors» (1954), entre otros muchos.



Me harían falta un par de páginas de periódico para enumerar y comentar uno por uno los tangos relacionados con el fútbol. Muchos de ellos llevan nombre «en clave», por así decirlo. «Tarasca solo», por dar un ejemplo. Quienes estaban inmersos en la cultura futbolera de la década de 1920 sabían que estaba dedicado al gran «forward» del inmortal equipo de la Ribera.

En otro orden de cosas, pocos saben que hay figuras de tango cuyos nombres y metáforas provienen del fútbol. «La gambeteada», una de ellas. Del mismo modo que se gambetea una número 5, se gambetea a la pareja de baile.

Los seres humanos, de la cuna a la tumba, somos criaturas lúdicas. Esto dio a entender el holandés Johan Huizinga en «Homo ludens». Inventamos naipes, pelotas, canchas y danzas para hacer nuestras vidas algo más confortables. Sin el chaturanga, sin «El choclo» y sin «Boca Juniors», nuestras efímeras existencias serían tan insoportables como un envejecedor partido de ajedrez sin dados ni contrincante. (*)



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Este artículo fue publicado en diciembre del 2007 en el prestigioso periódico ecuatoriano “La Hora” con la firma CLAUDIO GILARDONI. Versión revisada en octubre del 2009.

lunes, 17 de octubre de 2011

GRANDES BAILARINES DE TANGO


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico.” “Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900...”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)



GRANDES BAILARINES DE TANGO

En paralelo al fenómeno folclórico, hay otro tango que pareciera ser argentino, sin ser otra cosa que un fenómeno mercantil orientado a maximizar las ganancias de las empresas.

Con gran capital para invertir en publicidad a nivel mundial, hace varias décadas que productores artísticos culturalmente inescrupulosos han decidido explotar el tango argentino del mismo modo que otros decidieron enriquecerse a costa de la salud de la gente, vendiendo mortífera comida chatarra envuelta en suculento papel de regalo. Para producir hamburguesas baratas, hay que disponer de abundante grasa animal; para enriquecerse con tango chatarra, hay que disponer de bailarines indiferentes a la cultura propia del país. Y las ventas de tango chatarra mejoran si endiosamos a los bailarines de tango chatarra.


Bailarines de tango: Tarila

Escribió José María Ramos Mejía (1849-1914):

«El periódico que llama todos los días “distinguido” a un individuo mediocre, elocuente o talentoso a un indigente, acaba por crear, en el cerebro de sus lectores, un vaga idea de distinción y de fuerza; su espíritu se deja inocular formas y esquemas que luego van fijándose y prosperando hasta adquirir el bulto y la vida... La forma popular de sugestión que encierra “el chocolate Perau es el mejor de los chocolates” aparece como un resumen de ese procedimiento expeditivo...”»

Vender hamburguesas con 95% de grasa, chocolate Perau o gran bailarines de tango chatarra es cosa de simple y llano mercadeo. Escribo esto con tristeza, porque hay verdaderos bailarines y bailarinas de tango en Argentina; que no son reconocidos porque se niegan a abandonar lo folclórico. No puedo dar nombres de bailarines de tango muy promocionados que me satisfagan desde el punto de vista cultural. El último nombre que me viene a la mente es el de «Pepito Avellaneda», gran danzarín que hizo las delicias de los porteños, improvisando un tango bien argentino cada vez que subía al escenario. Hoy por hoy, los mejores están en las milongas de Buenos Aires y bailan sin fines de lucro.


Bailarines de tango: Petróleo

Si hubiese empresarios nacionalistas, los espectáculos de tango serían muy distintos. Porque no hace falta que las bailarinas dancen semidesnudas, disfrazadas de callejeras, o que los bailarines hagan piruetas de saltimbanquis. Estoy convencido de que el público internacional respetaría los espectáculos de tango si aparecieran en escena danzarines típicos de las noches de Buenos Aires, en vez de disfrazados ambiciosos. Recuerdo a Yoko Ono, la viuda de John Lennon. Hace pocos años fue a Buenos Aires. Quisieron llevarla a varios de los espectáculos de tango chatarra. Se negó; no quería ver caricaturas. Solamente fue a las milongas, para ver el tango real, el folclórico.

¡Ojalá todos los turistas fueran como Yoko Ono!


Bailarines de tango: El Cachafaz con Carmen Calderón

Aunque tal vez sea que la gente va de buena voluntad a los espectáculos «for export», del mismo modo que los niños se intoxican y engordan de comida chatarra porque los saturan de propaganda. Quiero creer esto. Y si me preguntan por grandes bailarines de tango del pasado, puedo dar nombres y apodos. Por supuesto que nadie o casi nadie vivo los ha visto danzar; pero quedan en la memoria del pueblo, en las letras de varios tangos y milongas clásicas: «El Tambito» debió ser uno de los buenos (porque Ángel Villoldo lo mentó en «El Porteñito»), «Tarila», el moreno «Cotongo», «El Cachafaz», «El vasco Orradre», «El Escoberito», «Petróleo»...

Hoy día, si volvieran a la danza, no serían contratados por ninguna empresa de tango para turistas.





© Claudio Madaires. claudio.madaires@gmail.com. Artículo publicado en junio del 2007 en el prestigioso periódico ecuatoriano La Hora con la firma «Claudio Gilardoni»

miércoles, 21 de septiembre de 2011

CARLOS GARDEL Y LA FAMA


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico.” “Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900...”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)



CARLOS GARDEL Y LA FAMA


La fama se adquiere a precio mínimo o a precio máximo. Leyendo biografías, de la A a la Z, uno llega a la conclusión de que hay famas fáciles, logradas sin esfuerzo contundente, abanicadas en suntuoso bienestar de principio a fin; y otras famas mártires, sentidas en carne propia de la víctima, y aún seguidas de muerte violenta. Dirá la grey maquiavélica que la fama justifica los medios. Dirá otro rebaño filosófico que la fama no justifica los medios. Habrá metafísicas conservadoras entre los conjeturables lectores. Aquí y ahora, adoptaré el confort de sobremesa de la definición lexicográfica.


Dice la Real Academia, en su tercera opción de “fama”: “Opinión que la gente tiene de la excelencia de alguien en su profesión o arte'.”

Ser famoso, entonces, es ser consecuencia legítima del voto popular, por así decirlo, cuando el homenajeado ha calado hondo en las intenciones de algún pueblo.

Si Gardel hubiese consagrado su vida a la física teórica o a la bioquímica, o al estudio del cancionero de Guillaume de Machaut, es seguro que su fama no hubiera trascendido como lo hizo, números pesantes. Uno es famoso para su familia, para su barrio, para un país o un conjunto de países. Uno es famoso durante minutos de existencia o miles de años. El esclavo Terencio y el bibliotecario Lao tsé son famosos desde hace tiempo. Yo soy famoso los instantes de interés de mis periódicos lectores. La fama en un Universo relativo es tan relativa como su mecánico Progenitor.

Gardel fue famoso en vida y famoso hoy mismo, a 7 décadas de su muerte. Es famoso en Argentina, en Ecuador, en Italia, en China, en Suecia, en Surinam… Vaticino, sin mucho esfuerzo imaginativo, que será famoso por siglos, como mínimo, mientras el tango concuerde con el idioma estético aprobado por cientos de millones de seres humanos de todas las razas. Podría suceder una perdurabilidad de miles de años.


Arturo Toscanini, existiendo ambos, decretó que Carlos Gardel era el único cantante popular que nunca desafinaba. Es cierto, salvo en por lo menos una insignificante evidencia. Gardel es impecable cantor de tangos, pasillos, fados y música gauchesca. Fue famoso en vida por mérito propio; seguirá siendo famoso por mérito propio. La existencia de la industria fonográfica es un detalle a tener en cuenta a lo largo y ancho de su fama. Gardel grabó en Buenos Aires casi todo lo suyo; pero también en París y en Barcelona. América y Europa lo conocieron mientras entonaba con su óptima voz de los treinta y los cuarenta años. Hubiera grabado no sabemos cuántas miles de veces, para mayor fama todavía, de haber superado el insuperable tránsito de un insípido accidente aeronáutico.

Sin ironía malsana, suplico que no olvidemos que más famoso que Guillaume de Machaut es la champaña, elíxir oriundo de la misma comarca francesa; que más famoso que Romuald Gardes es el tango argentino, nacido a unos 10 mil 600 kilómetros del Hospital de la Grave, en Toulouse, Francia, mucho antes del 11 de diciembre de 1890.




© CLAUDIO MADAIRES – claudio.madaires@gmail.com – Artículo publicado en julio del 2006 en el prestigioso periódico ecuatoriano “La Hora”

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