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miércoles, 8 de agosto de 2012

ABANDONAR A LA PAREJA EN LA PISTA DE BAILE



“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)


por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com

Si el bailarín no agrada a la dama, sea por su manera de danzar o cualquier otra razón, ésta puede disculparse tras el primer tango con un respetuoso «gracias» y abandonarlo en la pista.

«Plantar» a un bailarín en medio de un tango sin razones de peso es algo imperdonable, y el caballero así insultado puede comentar el asunto entre los amigos milongueros para que la dama en cuestión no baile con nadie más.

Por supuesto que si el bailarín hombre no se comporta bailando tango, entonces sí es válido el «plantón» repentino y sin explicaciones.

A la inversa, sucede exactamente lo mismo. Con delicadeza, es válido abandonar a una dama tras el final de cada tango, si ésta no se comporta como corresponde.


© Claudio Madaires, de su libro Uno y el tango


martes, 28 de febrero de 2012

MILONGAS DE BUENOS AIRES: "VIEJOS MILONGUEROS" Y SUS IMITADORES


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico… Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)




MILONGAS DE BUENOS AIRES: "VIEJOS MILONGUEROS" Y SUS IMITADORES

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com

Un hecho desagradable y reiterativo de las milongas de Buenos Aires es el de los bailarines que pretenden dárselas de viejos milongueros, sin tener a sus espaldas más que unos pocos años (o meses) de tango bailado.

Conozco las milongas porteñas en persona desde la década de 1980. La mayor parte de los viejos milongueros de aquellos tiempos se han ido con Gardel. En aquellos tiempos tenían más de 70 años. Los centenarios son algo raros de hallar...



Quedan, por supuesto, muchos buenos viejos milongueros que en esta década del 2010 tienen entre 70 y 80 años.

Pero no todos los longevos de esa franja de edad que concurren a milongas de Buenos Aires son lo que dicen ser.

Hay viejos sin escrúpulos que toman algunas clases básicas de tango; aprovechan que han nacido en Buenos Aires; salen con camisa negra y corbata a venderse a los turistas ingenuos como viejos milongueros de todos los tiempos.


En la foto, con la bailarina profesional hispano-ecuatoriana Mariví Guarderas



Hay que estar en guardia contra ellos.

Porque poseen muy escasos conocimientos de tango bailado y acaban enseñando mal y peor que mal a los turistas ansiosos de conocer el auténtico tango de Buenos Aires.

¿Cómo reconocer a los falsos "viejos milongueros"?

Aparte de intentar informarse en el caos infinito de Internet sobre trayectorias reales o imaginarias, hay que concurrir a las milongas tradicionales de Buenos Aires (aquellas que funcionan desde hace no menos de 40 años y que nunca han abandonado la línea recta del tango folclórico) y averiguar preguntando a los viejos milongueros sobre docentes y bailarines de tango con larga y comprobable trayectoria barrial.

Subrayo barrial. Primero, porque en el barrio y no fuera de él está el tango folclórico de Buenos Aires; segundo, porque muchas trayectorias internacionales pesan poco y nada en el auténtico tango folclórico argentino. Cualquiera sale de gira por Europa, Asia o América de la mano de amigos o empresas fenicias, se saca fotos y videos y acaba pesentándose como maestro de maestros de la noche a la manaña.

Por regla general, hay que tener cuidado con los viejos milongueros que prefieren las milongas turísticas a las tradicionales de barrio.

Hay notables e ilustres excepciones, claro.

Yo las conozco.

jueves, 20 de octubre de 2011

MILONGAS DE LA BOCA: EL DESASTRE DE LOS INGENIEROS MAURICIO MACRI Y HERNÁN LOMBARDI


“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico.” “Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900…”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)



Milonga del gobierno de la ciudad de Buenos Aires (Mauricio Macri, jefe de gobierno; Hernán Lombardi, ministro de cultura) Foto: Claudio Madaires

¿Alguien puede creer que éstas fotos correspondan a una milonga de Buenos Aires? Patético, increíble pero cierto. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires organizó en el sector “turístico” de La Boca una serie de milongas y espectáculos relacionados con el tango. Fue en Vuelta de Rocha, frente a la calle “Caminito”. Asistí a ellas sin desconfiar, llevándome una sorpresa mayúscula al tener que bailar sobre este tablado hundido, sucio y roto.


En La Boca, este desastre de ingeniería y cultura. Foto: Claudio Madaires

Así es, señores. Sobre este tablado tuvimos que bailar los pocos porteños y turistas que asistieron los diferentes días. Siendo Mauricio Macri y Hernán Lombardi ingenieros, me pregunto si para botón de ingeniería basta una muestra.



Milonga de La Boca, diciembre del 2010. Orquestas en vivo, Juan carlos Copes bailando ante un público de tamaño anémico, y la pista de baile despedazada. Foto: Claudio Madaires.

Como se en la foto de abajo, pese al bombo y platillo propagandístico empleado por el Gobierno, el caudal de asistentes fue insignificante en relación al espacio disponible. Ese domingo de las fotos bailó Juan Carlos Copes. Los espectadores podían contarse casi con los dedos

Propaganda en los subterráneos de Buenos Aires para promocionar las “grandes milongas en La Boca” de Mauricio Macri y Hernán Lombardi. Foto: Claudio Madaires

Por respeto al tango y a la ciudad de Buenos Aires, envié a Mauricio Macri y a Hernán Lombardi correos para pedir explicaciones sobre los responsables. Hice una queja y pedido de información al área correspondiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ninguna respuesta concreta. Tras meses sin respuesta, la situación me forzó a iniciar un expediente en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

Como ciudadano argentino nacido en Buenos Aires, exijo saber quiénes organizaron este desastre y cuánto tuvimos que gastar los porteños por él. De paso, exijo, señores ingenieros Mauricio Macri y Hernán Lombardi, si la Ley lo permite, me den información sobre todos los gastos relacionados con el tango desde que ustedes toman decisiones para mí ciudad natal.

Estamos en agosto del 2011. El artículo continuará su curso.


Con la bailarina hispano-ecuatoriana Mariví Guarderas



© CLAUDIO MADAIRESclaudio.madaires@gmail.com

jueves, 6 de octubre de 2011

TANGO Y CINE ARGENTINO



“Originario de la orilla de Buenos Aires, con perfecta localización geográfica, empírico, vigente y anónimo, transmitido oralmente y funcional, tiene todas las condiciones requeridas por las mayores exigencias del hecho folclórico.” “Su nacimiento porteño se sitúa en los “barrios bravos” de Buenos Aires del 900...”

Víctor Jaimes Freyre, Mi buen amigo el Folclore (1963)



TANGO Y CINE ARGENTINO


Nadie en su sano juicio estético imagina películas ambientadas en la pampa argentina sin gauchos, caballos, ombúes y rasgueo de guitarras. Sería como imaginar películas ambientas en África sin negros, leones, bosques selváticos y danzas típicas. Incluso en el cine descaradamente comercial, cuando éste, siquiera por imperio argumental, roza aspectos folclóricos de un pueblo, sale a luz la realidad artística del mismo pueblo. Así es que, muchas veces sin quererlo, el cine argentino, desde comienzos de siglo XX, ha debido al tango un imprescindible espacio de existencia. Sin él, las películas ambientadas en Buenos Aires hubiesen carecido, hasta un grado alarmante de subjetividad próximo a la esquizofrenia, de mínimo realismo. Aunque perseguido por detractores de lo folclórico desde sus inicios, tanto en las páginas «culturales» de los periódicos porteños como en el mismo cine nacional, el fantasma del tango es tangible en la copiosa producción cinematográfica argentina, la cual se inició en 1897.



La primera película sonora argentina es «Tango», obra de 1933 dirigida por Luis Toglia Barth y actuada por intérpretes reales de la historia de la música típica de Buenos Aires: Azucena Maizani, Tita Merello, Mercedes Simone, Libertad Lamarque, Juan de Dios Filiberto, Edgardo Donato, Juan D'Arienzo, Pedro Maffia, Osvaldo Fresedo, Alberto Gómez y el célebre bailarín «El cachafaz». Era el tango en la década de 1930 un fenómeno tan intrínseco a Buenos Aires como su puerto, sus calles faroladas y su lunfardo. De entonces, los largometrajes de Carlos Gardel. Antes y después, por supuesto, el cine nacional fue y siguió siendo eco de su existencia. En la década de 1910 se filmaron, entre otras, «El tango de la muerte» y «La reina del tango»; en la de 1920, «Milonguita» y «La borrachera del tango». Aparte del valor artístico de estas producciones, está el valor documental, acaso mayor por indiscutible. Ver danzar a personajes reales de Buenos Aires en las décadas de 1910, 1920 y 1930 nos permite descifrar cómo se vivía el tango folclórico de aquellos tiempos. No exagero: quien desee aprender a bailar tango, debe recurrir al cine argentino del primer tercio del siglo XX y seguir el ejemplo con la práctica. En la misma «Tango» hay suficientes escenas bailadas, tanto por «El cachafaz» como por danzarines normales de las calles y milongas porteñas, como para «hacer academia» de cortes y quebradas.

La de 1940, con películas como «El astro del tango», «El alma de un tango», «El cantor de Buenos Aires» y «Se llamaba Carlos Gardel», fue una década de la cual sería ridículo pretender disociar el celuloide porteño del gotán. También la de 1950 contribuyó con «Arrabalera», «Mi noche triste» y «El morocho del Abasto». Siguiendo un declive forzado manu militari, los años 60 y 70 presenciaron un cine nacional cada vez más alejado de esta música de su pueblo.


Buenos Aires, barrio de San Telmo

¿Qué esperar del futuro, sabiendo de la evidente revancha del tango? La continuación de una tradición fílmica interrumpida por dictaduras y extranjerizantes privatizaciones culturales.


© CLAUDIO MADAIRES – claudio.madaires@gmail.com – Artículo publicado en mayo del 2008 en el prestigioso periódico ecuatoriano “La Hora”

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